
Se trata de un protocolo de alta tecnología destinado a resolver simultáneamente dos problemas estéticos comunes: el exceso de depósitos de grasa locales y la atonía (piel flácida). Como parte del procedimiento, se realiza un trabajo específico con las capas profundas de grasa subcutánea mediante el siguiente mecanismo: (1. cavitación ultrasónica, 2. lifting por radiofrecuencia, 3. terapia de vacío y efectos térmicos). Resultado: el flujo linfático se acelera de 3 a 4 veces, los volúmenes disminuyen, se restablece la densidad y textura saludable de la piel.